Hay que potenciar a las pymes que generan más del 80% de empleo, como una política pública eficaz de movilidad social.
Enfrentado a la segunda parte de su Gobierno, el Presidente Piñera defendió su carta de navegación inicial definida con siete ejes: Crecimiento económico, creación de un millón de empleos, elevar la calidad de la educación, mejorar la salud, erradicar la extrema pobreza, perfeccionamiento de la democracia y lucha a la delincuencia y al narcotráfico.
Si bien en esta etapa se ha puesto énfasis en los anuncios sociales como las iniciativas para congelar la tarifa del Transantiago; el Ingreso Etico Familiar (comenzará a funcionar en septiembre), y las ideas para frenar el alza en los combustibles, respondiendo a la demanda ciudadana que busca paliar el aumento del costo de la vida.
Históricamente los sectores medios y más vulnerables expresan su rechazo a los gobiernos en tanto no pueden enfrentar las necesidades básicas del grupo familiar. Y si bien los subsidios sociales son importantes para responder a dichas urgencias, lo trascendente es no perder el norte en cuanto a que el empleo es la mejor política pública para romper el círculo de la pobreza, y elevar la calidad de vida.
Por lo mismo, hay que potenciar a las pequeñas y medianas empresas que son las que generan más del 80% de las fuentes de trabajo en el país. Esta, sin duda, debiera ser considerada como una tarea permanente del Gobierno, porque es una herramienta efectiva de movilidad social y bienestar ciudadano.
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