A nivel nacional, la vela oceánica es practicada en diversos campeonatos de clubes, y en diferentes pruebas que contempla el Campeonato Nacional, además de destacadas competencias internacionales. Actualmente, jóvenes motivados por sus padres o por las escuelas municipalizadas de los centros náuticos se inician en este mundo.
 TRABAJO EN EQUIPO. La vela da la posibilidad de trabajar con un equipo de personas con un objetivo en común, trabajar la superación de la frustración y, en lo panorámico, una profunda relación con el mar y el viento.( Foto: Rodrigo Fernández/C.N.O. Campeonato Nacional VTR Oceánico)
La navegación a vela como deporte náutico ofrece la posibilidad de encontrarse directamente con el mar y desconectarse de la vida cotidiana. Esta disciplina se divide en varias categorías siendo la mayor la oceánica, la cual utiliza embarcaciones que alcanzan más velocidad y cuyos exponentes poseen una vasta experiencia previa. Específicamente en Chile, la vela oceánica es practicada por navegantes en diversos campeonatos de clubes y en diferentes pruebas que contempla el Campeonato Nacional. En este sentido, el Club Naútico Oceánico de Chile es la corporación que organiza el Campeonato Nacional VTR Oceánico, además de la Regata Chiloé. Algunos empresarios que participan regularmente en estas competencias son Ramón Eluchans, presidente de la mencionada organización y capitán del yate “Movistar”, Bernardo Matte, Emilio Cousiño, José Luis Vender, Jorge Errázuriz, Horacio Pavéz, y Dag y Sven Von Appen.
 CAMPEONES. El esfuerzo de quienes obtienen medallas para el país en esta disciplina deportiva ha sido históricamente privado. (Foto: Rodrigo Fernández/C.N.O. Campeonato Nacional VTR Oceánico)
Eluchans explicó que a nivel local existe una flota de 12 yates que corresponden a la categoría Soto-40, siendo la más grande del mundo en la actualidad. Estas embarcaciones requieren de 10 tripulantes para participar en competencias y poseen la mayor eslora, es decir, largo de la embarcación.
La categoría Soto-40 en Chile participa en la Medcup, competencia que se desarrolla en el mar Mediterráneo, y ha sido reconocida por la International Sailing Federation (ISAF). “Pienso que en Sudamérica nuestro campeonato es el mejor y a nivel mundial está dentro de los mejores”, destacó Eluchans.
Para practicar la vela oceánica como deporte se necesita entusiasmo, compromiso, y “una dosis de experiencia y conocimiento, ya que es una embarcación muy exigente en todos los aspectos”, especialmente en el técnico.
 EN FORMA. Durante la regata del verano hay que practicar, al menos, una vez a la semana, y en la temporada que comienza en agosto y finaliza en mayo entre uno y dos fines de semana al mes y estar en buen estado físico. (Foto: Rodrigo Fernández/C.N.O. Campeonato Nacional VTR Oceánico)
Además, se debe cumplir con los requerimientos de seguridad de una embarcación oceánica y, en lo posible, contar con un auspicio que permita financiar el ejercicio de esta disciplina, debido a que “en una temporada, en general, se requiere un juego de velas y cubrir todos los gastos asociados a la tripulación”, especificó Eluchans.
Junto con esto, explicó que durante la regata del verano hay que practicar, al menos, una vez a la semana, y en la temporada que comienza en agosto y finaliza en mayo con la regata Glorias Navales, entre uno y dos fines de semana, y tener una buena condición física.
El presidente de la mencionada entidad comentó que uno de los aspectos positivos de desarrollar este deporte, es tener la posibilidad de trabajar con un equipo de personas con un objetivo en común, “la superación de la frustración y, en lo panorámico, una profunda relación con el mar y el viento”.
FORMANDO NAVEGANTES
 NIVEL MUNDIAL. En Chile existe una flota de 12 yates que corresponden a la categoría Soto-40, la más grande del mundo en la actualidad.(Foto: Rodrigo Fernández/C.N.O. Campeonato Nacional VTR Oceánico)
En la zona central de Chile existen focos importantes de desarrollo de este deporte, como el Club de Yates de Higuerrillas; el Yachting Club de Chile, en Recreo; el Club de Yates Algarrobo, y la Cofradía Naútica del Pacífico en la misma comuna. A nivel nacional destaca el Marina del Sur en Puerto Montt, sin considerar aquellos ubicados en diversas regiones.
Al respecto, el presidente de la Federación Chilena de Navegación a Vela, Leopoldo Breyer, explicó que en Chile “para la gente joven no es fácil incorporarse a los clubes de yates, a menos que sea a través de sus padres. Los clubes hacen un gran aporte y esfuerzo poniendo sus instalaciones e instructores, organizando escuelas municipalizadas para incorporar jóvenes a la vela, abriéndose a la comunidad, con el objeto que sin ser socios, se incorporen a la actividad náutica, la cual muchas veces se convierte en fuente de trabajo alejándolos del riesgo social”.
Dreyer explicó que más de nueve mil niños han participado de las escuelas de velas municipalizadas, las cuales permiten desarrollar potencialidades en jóvenes, quienes han obtenido destacados lugares en campeonatos.
El presidente de la Federación de Velas recalcó que el esfuerzo de formación de un navegante proviene de los padres y de los clubes, siendo fundamental la creación de centros naúticos “que involucren no sólo la vela, sino también, canotaje, remo, natación y otros. Aquí se tiene que poner el Estado, ya que el esfuerzo de quienes obtienen medallas para el país ha sido históricamente privado”.
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