Tres proyectos de innovación tecnológica buscan sacar más provecho del salmón chileno, que tras ser golpeado por el virus ISA busca alcanzar nuevamente la posición que la industria tuvo a nivel mundial.
Desde la crisis vivida en el sector salmonero con la aparición del virus ISA en las zonas de cultivo, la industria ha estado buscando formas de volver a levantarse y pelear con los noruegos nuevamente el liderazgo mundidal. Para ello es vital conseguir un desarrollo de cultivos que sea más seguro y eficiente, aplicando tecnologías que permitan sacarle mayor provecho a los peces y reducir costos innecesarios.
Tres propuestas que buscan darle nueva vida al salmón chileno podrían ayudar a la resurrección de la industria, en un mundo donde la competencia es cada vez más fuerte, y donde las dificultades del cultivo hacen que sean necesarios los más delicados procesos de producción.
Eco Sea Farming
 JAULAS. Según cuenta el gerente general de Eco Sea Farming, Rodrgio Sánchez, “partimos hace poco más de dos años, y en la actualidad llevamos cerca de 70 jaulas de cobre en el agua, con un total de 4,5 millones de peces en proceso de cultivo, alrededor de 20 mil toneladas”.
Eco Sea Farming es una empresa que busca integrar dos de los más importantes productos chilenos, el cobre y los salmones. Según relata su gerente general, Rodrigo Sánchez, “nacimos como un consorcio tecnológico para buscar una solución innovadora sobre el tema de mallas de cultivo de peces. Habíamos detectado que no había un desarrollo desde hace mucho tiempo, y lo que se usaba eran mallas desarrolladas para pesca con algunas mejoras o adaptaciones. Se estaba usando un martillo para apretar una tuerca”.
Tras hacer el análisis, “investigamos qué podíamos hacer y nos encontramos con el cobre, que tenia propiedades bactericidas y funguicidas, y se podía usar para hacer esta innovación en el tema. Entre otras cosas, vimos que siendo una malla metálica, no necesita la otra de protección contra depredadores. Segundo, como impide la adherencia de fouling, no tienes que cambiarla por hasta cinco años, lo que reduce el estrés de los peces, y permite que entre más oxígeno, por lo que no se enferman. Por otro lado, el no cambiar malla permite disminuir los accidentes laborales y un gran problema que tenía la industria, que era la muerte de los buzos. Por último, su huella de carbono es mucho más baja, porque es 100% reciclable”.
Sánchez comentó que su instalación en el mercado no fue fácil, ya que “tuvimos que convencer a la industria acuícola que usaran este tipo de tecnologías, habiendo sido recién golpeados por el virus ISA, y estando en una situación financiera complicada, cuando esta malla tiene un costo mucho más alto que el convencional. Por eso ofrecimos las mallas en arriendo, con los que aplanamos la variable del costo y pudimos partir con las primeras jaulas”.
Eco Sea Farming, donde trabajan trece personas en forma directa, y cerca de cincuenta en forma indirecta, tiene hoy contratos cerrados por US$25 millones. “Nosotros partimos hace poco más de dos años, y en la actualidad llevamos cerca de 70 jaulas en el agua, con un total de 4,5 millones de peces en proceso de cultivo, alrededor de 20 mil toneladas. Ahora estamos en conversaciones con quince empresas internacionales, con lo que pasaríamos a liderar el mercado mundial de mallas metálicas en unos tres años”, cuenta Sánchez.
ProbioNature
La empresa Probionature, fundada por su gerente general Rodrigo Bórquez está haciendo su propio tipo de cultivos, pero pensando en la alimentación de los salmones. Según explicó, “nosotros desarrollamos un proyecto con InnovaChile que terminamos en abril de este año. Se trata de un probiótico de bacterias lácticas, de la familia de las que están en la leche, pero que también están en peces como el salmón o la trucha. Son bacterias que generan un equilibro ecológico bacteriano en el pez, protegiéndolo frente a patógenos, mejorando su sistema inmunológico y potenciando su crecimiento”.
Bórquez señala que otra ventaja importante del producto es que “es un método natural que podría sustituir considerablemente el uso de antibióticos, que en la industria supera las 500 toneladas al año, y se ha mostrado que los antibióticos salen al exterior de los centros de cultivo. Además tiene efectos para controlar plagas de hongos que puedan ingresar a los centros de cultivo u otras bacterias oportunistas. Hicimos muchos ensayos en los cuales demostramos que las bacterias lácticas inhiben esos patógenos”.
 YOGURT. El cultivo de bacterias lácticas encontradas en salmones podría encontrar aplicaciones para la alimentación humana, ya que “hay investigaciones que demuestran que tiene propiedades similares en humanos a la del yogurt”, explicó el gerente general de Probionature, Rodrigo Bórquez.
“Este es un proyecto de cuatro años, y la empresa está en la etapa de formación”, cuenta Bórquez. En estos momentos Probionature “se adjudicó la segunda parte del capital semilla, que permite entrar en la etapa productiva, y estamos estableciendo vínculos con una empresa productora de alimentos para peces, para quienes nosotros seríamos proveedores de nuestros probióticos”.
A futuro, en Probionature esperan expandir el producto a nuevas, ya que “no solamente estamos trabajando en los salmones. Queremos extender el tema hacia animales como cerdo y aves, y ya tenemos seis patentes en el tema probióticos aplicados al área de salud humana, con desarrollo y posibilidades de establecer negocios con laboratorios farmacéuticos e industria de alimentos. Hay investigaciones que demuestran que nuestro producto tiene propiedades similares en humanos a la experimentada cuando comemos yogurt”.
ES Salmón Leather
 EXÓTICO. Según comenta la directora comercial de Es Salmón Leather, Francisca Apparcel, la piel de salmón “puede ser considerado cuero exótico por su textura tridimensional, y similitud al cuero de pitón”.
Francisca Apparcel es directora comercial de Es Salmon Leather, empresa que desarrolla “una tela elaborada a partir de cuero de salmón. Luego de un proceso de corte y unión, hacemos que el cuero pueda ser ocupado a gran escala, pudiendo ser comercializada por metro lineal, y es 100% utilizable. La tela, que está patentada en Estados Unidos, la Unión Europea y Chile, aprovecha al máximo el rendimiento de cada piel individual, y no necesita certificación CITES, lo que lo hace muy atractivo para quienes utilizan cueros exóticos como materia prima”.
Las ventajas de este producto están en sus “propiedades técnicas, como ser altamente resistente y muy delgada, y por sus propiedades estéticas es considerado cuero exótico por su textura tridimensional y similitud al cuero de pitón”. Además, con este desarrollo se aprovechan elementos del salmón que antes eran descartados, ya que hasta ahora “la piel de salmón es considerada un desecho. Lo que habilitamos genera una puesta en valor de una abundante y renovable materia prima que antes, o era descartada, o se transformaba junto a varios otros desechos en aceite de pescado”.
Apparcel comenta que “dado a que estamos introduciendo el cuero de salmón en las industrias premium a nivel mundial, necesitamos mejorar la calidad de la materia prima. En Chile no existe una curtiembre especializada, se usan las mismas que utilizan para curtir, por ejemplo, un vacuno. Sin embargo afuera existen tecnologías limpias que no utilizan cromo o sal mineral, que pueden ser traídas a Chile para lograr un cuero competitivo a nivel mundial. A mediano plazo esperamos encontrar un inversionista para instalar nuestra propia planta, controlar todo el proceso y aplicar tecnologías que nos permitan obtener un cuero de primera categoría, de manera de introducirlo donde debe competir, y perfilar a Chile como el principal proveedor de cuero de salmón a nivel mundial”.
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