Capital Humano
Nº 423 | Noviembre | 2011
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Teletrabajo: Una Tendencia Que llegó Para Quedarse

En el mundo se estima que hay 880 millones de teletrabajadores, lo que corresponde al 30% de la fuerza laboral a nivel global. En Chile, la cifra es de poco más de 400.000 personas, de las cuales, el 2,1% trabaja a honorarios. Según estimaciones de la Dirección del Trabajo, los profesionales que más utilizan esta modalidad son periodistas, ingenieros, diseñadores y arquitectos.

Una tendencia que llegó para quedarse y crecer: el trabajo a distancia o teletrabajo es una modalidad que, en la actualidad, no más de medio millón de chilenos utiliza, sin embargo, el número deberá incrementarse en los próximos años junto con el desarrollo de las tecnologías de la información.
Pero ¿qué se entiende por teletrabajo? Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se define como “cualquier labor efectuada en un lugar donde, lejos de las oficinas o talleres centrales, el trabajador no mantiene un contacto personal con sus colegas, pero puede comunicarse con ellos a través de las nuevas tecnologías”
En el mundo se estima que hay 880 millones de teletrabajadores, lo que corresponde al 30% de la fuerza laboral a nivel global. En Chile, la cifra es de poco más de 400.000 personas, de las cuales, el 2,1% trabaja a honorarios. Según estimaciones de la Dirección del Trabajo, los profesionales que más utilizan esta modalidad son periodistas, ingenieros, diseñadores y arquitectos.
Para el especialista y Branch Manager de Contact Center de Randstad Chile, Jorge Muñoz, esta opción laboral trae múltiples beneficios para el trabajador. “Sin duda el desempeño a distancia de actividades remuneradas entrega una mejor calidad de vida, ya que existe mayor tiempo para conciliar un equilibrio entre la vida laboral y la familiar”, explica.
Eso sí, según expertos, esta opción podría acarrear, también, implicancias negativas, como, por ejemplo, el aislamiento del trabajador; eliminar sus posibilidades de hacer carrera; imponerle contratos con condiciones menos favorables; u obligarle a pasar de la situación de asalariado a la de trabajador por cuenta propia o independiente sin protección social y fuera de la legislación laboral

Implicancias para los Empleadores

Pese a que la mayoría de los análisis respecto al teletrabajo se centra en la fuerza laboral, esta decisión también tiene implicancias en el empleador. Si bien en el país no existen estudios sobre estos impactos en España, por ejemplo, se comprobó que a través del teletrabajo se obtienen plantillas más motivadas con mayor productividad y ahorro de costos para las empresas que para la nación ibérica ascenderían a 1.200 euros anuales por trabajador.
Asimismo, de acuerdo a un estudio realizado en la Universidad suiza de San Gall, cuando los trabajadores trabajan en casa y no en su oficina, el tiempo total productivo se incrementa de 50% a 89%, el resultado de un ambiente menos ruidoso y de un menor número de interrupciones. Un trabajador de oficina normal es interrumpido 44 veces por día.
Todos estos análisis realizados en países donde el teletrabajo se encuentra más extendido que en Chile. En la Unión Europea el teletrabajador corresponde a cerca de un 13% del total y en los Estados Unidos casi 24 millones de personas trabajan en la actualidad desde casa, lo que supone 16% del total de la población activa.
Y es que en Chile, dice Muñoz, “para los empleadores, hoy por hoy, el teletrabajdor es un riesgo. No hay una claridad, todavía, sobre un marco legal para un contrato especial para el trabajo a distancia y eso afecta que más empresas puedan acoger este sistema”.

La Legislación

Pese a la importancia que ha tomado el trabajo a distancia en el mundo, en Chile está poco regulado, siendo introducido este concepto recién en 2001 en la Ley N° 19.759. La norma estableció un nuevo inciso cuarto al artículo 22 del Código del Trabajo, incorporando la figura del teletrabajador, definiéndolo como “aquellos que prestan sus servicios preferentemente fuera del lugar o sitio de funcionamiento de la empresa, mediante la utilización de medios informáticos o telecomunicaciones”.
De esta forma, la figura del teletrabajo en el país, ha sido regulada como una excepción al límite de jornada ordinaria de trabajo, de la cual se derivan una serie de consecuencias, como por ejemplo, exclusión del libro de asistencia, inexistencia de horas extraordinarias, entre otras.
Por eso, el Ejecutivo envió durante el año pasado un proyecto para regular esta situación y con el objeto de perfeccionar el mercado del trabajo e incorporar a quienes no son parte de él, como los jóvenes, las mujeres y los adultos mayores.
El Gobierno explicaba que una de las maneras de incentivar el ingreso de mujeres al mercado laboral era fomentando el trabajo a distancia. Hoy, las tasas de participación femenina en Chile son bajas comparadas con el resto del mundo. Para alcanzar los estándares de la OCDE, más de 700.000 mujeres deberían estar trabajando.
En lo sustancial, el proyecto busca proteger los derechos de los trabajadores al crear un nuevo “contrato de trabajo a distancia” que se integraría al Código del Trabajo.
Asimismo, la jornada de trabajo de este nuevo sistema no estaría sujeto al máximo de 45 horas semanales, pero en caso que el empleador exija determinados horarios de conexión, se asegura un mínimo de 10 horas continuas de descanso. También, se propone que el trabajador tenga a los menos un descanso continuo de 24 horas después de 144 horas trabajadas. En cuanto al los fines de semana, este también podrá ser pactado entre las partes. El trabajador podrá tener dos domingos en un mes o un descanso que incluya sábado y domingo.

Los Beneficiados

En cuanto a los perfiles de población que serían más beneficiados por este tipo de trabajos, Muñoz señala que “hay segmentos que les acomoda perfecto el teletrabajo. Uno de ellos son los postulantes senior, si poseen conexión a internet desde la casa y conocimiento de computación nivel usuario, tienen un potencial de trabajo interesante”.

Asimismo, dice que las mujeres dueñas de casa pueden generar un ingreso adicional a la economía doméstica, permitiendo esta dinámica laboral flexibilizar su jornada, compatibilizando los quehaceres del hogar con una actividad remunerada a distancia.
Igualmente, los “estudiantes en educación superior, que pueden generar recursos adicionales para, por ejemplo, pagar sus propios estudios”, agrega el experto.
¿Ejerciendo qué funciones? “Una muy común son labores de mesa de ayuda, que se hace monitoreo a distancia. Las áreas de soporte de internet son un buen ejemplo de este tipo de trabajos”, finaliza.Gestión

 

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