El foco del Sercotec estará en la evaluación de la eficiencia del gasto, mejorando aquellos instrumentos que sean buenos, y eliminando aquellos que sean ineficientes, sostiene el presidente de la entidad.
PRESUPUESTO. El presupuesto corriente de Sercotec es cercano a los $23.000 millones y este año se transfirieron en forma excepcional otros $20.000 millones aproximadamente, para hacer frente a la catástrofe del terremoto.
El emprendimiento es su fuerte. Y es que Aníbal Pinto Ferrada, el nuevo presidente del directorio del Servicio de Cooperación Técnica (Sercotec), ha dedicado años de su vida al estudio y fomento de esta materia. Este abogado, de 35 años, casado, con un hijo y otro en camino, ha destacado por su trabajo como coordinador del área de emprendimiento del grupo Tantauco, en su labor como director (hasta 2009) del Centro de Innovación y Emprendimiento de DuocUc y profesor de Emprendimiento y Liderazgo en Universidad del Desarrollo, además de vicepresidentre ejecutivo de Neos. Asimismo, hoy se mantiene como director del Centro de Liderazgo Público, Innovación y Emprendimiento de la Universidad de los Andes. Es abogado de la misma universidad, y máster en Gestión Tributaria de la Universidad Adolfo Ibáñez y posee un máster en Políticas Internacionales en la Universidad de Duke. Por ello, puede decir con propiedad cuáles son las principales metas y necesidades que el Gobierno y la Institución enfrentan para transformar a Chile en un país de emprendedores.
—¿Qué modificaciones están realizando al Sercotec?
—Sercotec se inserta dentro de una institucionalidad, compuesta por diversas organizaciones, cuya función es el fomento productivo y de la competitividad de las Pymes en Chile.
En este sentido, el objetivo general es hacer de Chile un país de emprendedores, para lo cual se ha trabajado en un plan que parte con los proyectos para agilizar la constitución de empresas, que ya están en el Congreso, y siguen con la evaluación de los instrumentos que deben existir en las diversas instituciones para incrementar la competitividad de estas empresas, particularmente aquéllos que incidan en su productividad y financiamiento.
Con respecto a Sercotec, el cambio más importante es entender bien cuáles son y deben ser los objetivos de la institución, cuál va a ser la estrategia para alcanzarlos, a través de los respectivos instrumentos de fomento, y cómo vamos a medir el impacto de éstos. En este sentido, el foco estará en la evaluación de la eficiencia del gasto, mejorando aquellos instrumentos que sean buenos, y eliminando aquellos que sean ineficientes. En Sercotec no había nada de eso, aun cuando era determinante para la eficacia de sus políticas públicas. No se sabía si los instrumentos eran los adecuados, ni mucho menos cuál era el impacto en las empresas. No había seguimiento ni precisión en los objetivos.
—¿Cuáles son las prioridades que establecieron?
—Eficacia, eficiencia y transparencia. En tal sentido, debemos ser capaces de definir en forma precisa cómo mediremos el cumplimiento de esos objetivos y los plazos. A su vez, Sercotec debe propender a ser sumamente eficiente, lo que significa que el gasto público debe generar un valor agregado.
Lo anterior significa, en primer lugar, que los costos administrativos y de transacción para generar el valor agregado no pueden ser superiores a los gastos operacionales más los recursos transferidos.
Hemos visto que hay instituciones que se gastan 70 para entregar 30. Adicionalmente, significa que la generalidad de empresas a las que Sercotec beneficia, deben generar un valor económico y social superior al gasto público que considera la inversión en ellas, y en eso está la precisión de los instrumentos para medir el impacto.
Por último, transparencia. Todos los actores que trabajan con Sercotec deben saber cómo operan sus instrumentos, cuáles son las reglas del juego. Ello rige para las empresas beneficiarias, organizaciones de gestión intermedias y el público.
Todo en Evaluación
FALTA DE RIGOR. “Creo que más que hablar de desorden (en Sercotec), lo que había y a nivel bastante generalizado, es la falta de rigor en la evaluación del impacto de los instrumentos, afirmó Pinto.
—¿Están reorientando las líneas de financiamiento?
—Se están evaluando todas las líneas, la pertinencia de las mismas y su identidad con los objetivos institucionales, además de su eficacia y eficiencia.
—¿Con qué presupuesto cuentan para financiar a las Pymes?
—El presupuesto corriente de Sercotec es cercano a los $23.000 millones y este año se transfirieron, en forma excepcional, otros $20.000 millones aproximadamente para hacer frente a la catástrofe del terremoto. En este sentido, es importante destacar el esfuerzo de las personas que trabajan en Sercotec, quienes a pesar de las condiciones sumamente adversas cumplieron a cabalidad con lo que exigían las circunstancias.
Asimismo, dado que el presupuesto antes señalado es menor al que se requiere para satisfacer la demanda por nuestros servicios, se trabaja constantemente con los gobiernos regionales, con los cuales se generan e implementan proyectos conjuntos de fomento productivo.
—¿Qué metas les estableció la autoridad?
—Las metas de este Gobierno son crear 250.000 empleos por año, y en este desafío están comprometidas todas las instituciones relacionadas con la institucionalidad de fomento productivo y emprendimiento, particularmente el Ministerio de Economía, Corfo y Sercotec.
Debemos recordar que las micro y pequeñas empresas generan casi el 60% del empleo en Chile. Sin embargo, son deficitarias en su participación en ventas y exportaciones, registrando una participación en ventas de 1,8% para la micro empresa y de 5,95% para la pequeña. Asimismo, la participación en exportaciones directas en la micro empresa es de apenas un 0,4% del total y la pequeña empresa es de 2,4%. Ahora, lo relevante es ver que con este nivel de ventas y exportaciones son capaces de crear el 60% del empleo. ¿Qué sucedería si elevamos la participación en ventas en un 3% y en exportaciones en un 1%?
Esto se ve reflejado también en el número de transacciones públicas en las que participa la micro y pequeña empresa, pues a pesar de tener más de 243 mil empresas inscritas en el sistema, sólo un 16% concreta transferencias con sector público.
Financiamiento
—¿A qué tipo de Pymes están financiando?
—En general se financia a empresas que están naciendo, y que no registran ventas, y empresas consolidadas con ventas hasta los UF25.000, lo que se considera micro y pequeñas empresas. De cualquier forma, es conveniente destacar que para emprendimientos de subsistencia, la institución más idónea es Fosis, mientras que para empresas pequeñas/medianas y medianas, la institución idónea es Corfo.
—¿Qué dificultades han detectado que enfrentan las Pymes?
—Los principales son los altos costos de transacción para abrir y cerrar un negocio, lo que se ha visto reflejado en la caída persistente en los indicadores de competitividad de Chile, así como los altos costos para operarla. Con respecto a la productividad, las variables más relevantes en las que debe trabajarse son la capacitación, la innovación para la optimización de procesos, y la flexibilidad laboral. Por último, con respecto al financiamiento, puede apreciarse que los problemas de cobertura no son tan relevantes como lo son el acceso a tasas competitivas, la creación de instrumentos de financiamiento más eficaces y eficientes por parte de la institucionalidad de fomento productivo, y los instrumentos tributarios que puedan implementarse con este objetivo.
—¿Qué otro tipo de ayuda le están entregando a las Pymes?
—Además de los instrumentos de financiamiento, tanto en Corfo como en Sercotec hay instrumentos para acceder a servicios operacionales, como son los legales, contables, de asesoría y otros.
—¿Encontraron algún tipo de desorden en Sercotec, y cómo lo están solucionando?
—Creo que más que hablar de desorden, lo que había y a nivel bastante generalizado, es la falta de rigor en la evaluación del impacto de los instrumentos. Estábamos gastando miles de millones y de verdad no se sabía si tenían el efecto que se pretendía. La gran labor hoy es determinar los mecanismos de evaluación de la eficiencia del gasto público, evaluar los programas de acuerdo a esos criterios, mejorar los que subsistan y eliminar aquellos programas que no sean eficientes.
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