La larga trayectoria de este facultativo comenzó cuando se tituló de cirujano cardiotoráxico, pero su inquietud por mejorar el sistema de salud lo llevó a crear, junto a médicos amigos lo que es el grupo de empresas Masvida, que preside.
 PROFESION. El doctor Claudio Santander es cirujano cardiotoráxico y fue hasta hace poco profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción.
Su pasión por la medicina es tal, que incluso ha estudiado materias de otras disciplinas con tal de sacar adelante sus iniciativas en pro del sector salud. Es que al doctor Claudio Santander Kelly, actual presidente del grupo Masvida, no le gusta quedarse sólo en ideas, principio de vida que lo ha embarcado en grandes proyectos cuyo mayor emblema es el conglomerado de empresas que lodera.
El doctor Claudio Santander (61) es hijo de padre ingeniero y empresario, de quien heredó el talento en el mundo de los negocios, el que ha tenido que poner prueba en diversas ocasiones. Es cirujano cardiotoráxico y fue hasta hace poco profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, escuela de la cual se tituló (1972) después de egresar del Colegio Alemán de la misma ciudad.
Después de eso “hice mi carrera en el Instituto Nacional de Cardiología de México donde estuve casi cuatro años y ahí desarrollé mi especialidad”. Tras eso volvió a Chile, a trabajar en la Universidad de Concepción, pero su inquietud por adquirir nuevos conocimientos lo llevaron en numerosas ocasiones posteriores a salir de Chile para perfeccionarse. Es así como pasó por hospitales como el Brousseais y el Laennec en Francia, además del Robert-Bosch-Hospital y el Münster en Alemania.
Sin embargo, siempre sus regresos a Chile fueron para volver a Concepción, ciudad de la cual jamás se ha desligado. “Uno de los hitos de mi vida profesional es haber contribuido a la puesta en marcha de la cirugía cardíaca en Concepción por los albores del año 1978”, indicó orgulloso.
La Isapre
 LIDER. Lideró, junto a un grupo de nueve amigos, la creación de la isapre preocupados por fomentar la libertad de elección de sus beneficiarios.
Tras ese logro el doctor Santander siguió adelante adoptando un nuevo desafío en su ciudad natal. “Nosotros queríamos hacer una agrupación de médicos que fuera capaz de tener su propia demanda de pacientes porque veíamos en esa época la gran amenaza que presentaba para nuestro trabajo la llegada de las isapres (…) porque íbamos a perder la tuición sobre los pacientes y el modelo de libre elección prácticamente iba a desaparecer”, explicó.
De este modo “los ingenieros que hicieron los estudios nos dijeron que lo que necesitábamos era una isapre. Los médicos que estábamos ahí nos preguntamos qué implicaba la iniciativa y cuando los doctores no sabemos algo ¿qué hacemos?: un seminario. Así es que organizamos uno sobre el tema”, rió.
Es así como en el marco de dicha iniciativa, los diez doctores amigos que se agruparon en torno a la misma inquietud, más otros cuarenta invitados considerados los líderes en Concepción, determinaron crear una isapre de médicos.
“A mi me tocó reunir el dinero y le pedimos $5.000 de la época a los médicos para poder pagar el estudio de factibilidad y los colegas me decían ‘ya sabemos el nombre que va a tener la isapre: Adiós mi Plata’”, bromeó. Así nació Masvida S.A.
Ideas similares surgieron en otras ciudades del país, sin embargo finalmente adhirieron a MasVida gracias al esfuerzo del doctor Hernán Gouet. “Andábamos en una avioneta que estuvo no sé cuantas veces a punto de caerse en el invierno viajando para unificar a los médicos hasta que se logró el objetivo”, comentó.
Directiva

Una vez conformada la isapre el grupo de los diez gestores de la iniciativa quedaron fuera del directorio, oportunidad que Santander aprovechó para realizar sus estudios en el extranjero. Eso hasta que a inicios de 1997 lo llamaron para informarle que la empresa, que ya contaba con 1.700 socios, estaba pasando por un período de complicaciones.
“Creo que el modelo de negocios que ellos habían sustentado en la época para desarrollar la isapre médica era absolutamente inviable”, comentó. Pese a que tenía una postura clara al respecto y contaba con iniciativas para mejorar la situación de la que considera su “hija putativa”, fue sorprendido cuando lo eligieron dentro de la directiva.
La isapre tenía a la época 17 directores quienes “al día siguiente se juntaron y me eligieron presidente en circunstancias que el tema no estaba ni contemplado en mi carrera profesional”, afirmó. “Al día siguiente tuve que encabezar una reunión que duró dos días y cuando llegué a mi casa le dije a mi señora: mañana renuncio. Llegué con el abogado quien me aconsejó formar un directorio empresarial”, dijo. Tenía entonces dos opciones, irse o continuar y optó por esta última.
De este modo planteó que la isapre se manejara como la empresa que es por lo que requería sólo de nueve directores, moción que fue aprobada y se formó el equipo de trabajo. “La recibimos con una pérdida patrimonial de la época de $1.000 millones, así es que me tuve que poner a estudiar para sacarla adelante”, aseguró.
Es así como hizo un diplomado en Administración de Salud que en años posteriores fue seguido por un MBA en la Escuela de Negocios de la Universidad de Chile, estudios que está por terminar.
Con esa tenacidad logró que la empresa llegara a sus actuales 6.500 socios y subir el precio de las acciones a UF123, con lo que se sustentó la empresa y pudo continuar su crecimiento exponencial.
Hoy el grupo de empresas MasVida tiene una aseguradora que es la Isapre Masvida (con 160.000 cotizantes), una compañía de Inversiones (Masvida Inversiones S.A.), una administradora de clínicas (MV Clinical S.A), una financiera (MV Financial Services Group) y una compañía informática (Infovida S.A) y una inmobiliaria.
Pese a la crisis económica el conglomerado continúa haciendo inversiones y no ha frenado sus planes de crecimiento. La primera semana de marzo MV Clinical, tomó el control la Clínica Las Lilas (ex Integramédica), tras una inversión inicial cercana a los $11.500 millones, que incluye la compra de un terreno aledaño -$700 millones- para la construcción de estacionamientos. De esta manera el holding suma nueve clínicas a lo largo del país.
Hombre de Familia
 PADRE. Además de sus dos hijos, Carmen y Claudio, considera a la Isapre MasVida que preside su “hija putativa”.
El doctor Santander está casado hace 43 años con la enfermera Carmen Ansaldo, quien fue su compañera desde kinder y en el colegio. “Nos casamos cuando estábamos en la universidad y ella ya se había recibido de enfermera. Debo confesar que durante mi último de estudios me mantuvo mi mujer quien compró también gran parte del mobiliario de la casa porque como interno no ganaba nada”.
Juntos tienen dos hijos, Carmen que es médico cirujano y Claudio, biólogo marino que maneja su propia empresa.
“A estas alturas del partido, estudiando, siendo alumno regular con buenas notas, con una fascinación por estudiar creo que sólo puedo dar gracias a la vida y quienes me rodean, en especial el conjunto de 1.200 personas que trabajan en MasVida que tienen los mismo sueños que yo”, aseveró.
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“Sistema de Isapres Debe Terminar con los Cautivos y Preexistencias”
-¿Qué opina de las críticas que se le hacen al sistema de isapres?
-Parte de ellas son legítimas. Las isapres no deberían tener el tema de la preexistencia ni tampoco la cautividad. Ese es un problema que debemos solucionar, como también el tema de la tercera edad. No puede ser que la escala de ponderadores les suba en 12 puntos, es impresentable. Así como tampoco que llegando a ese grupo etáreo tenga que cambiarse a Fonasa por razones económicas, después de que toda la vida le ha dejado las cotizaciones al sistema.
-¿Qué se debe hacer para mejorarlo?
-Para que se puedan revisar estos temas es necesario que el sistema de isapres tenga seis millones de cotizantes.
-¿Qué es lo que requiere el cotizante?
-Una solución de salud integral que no es otra cosa que establecer una alianza estratégica con los cotizantes, es decir, tratar de tenerlos la mayor cantidad de años posible y hacer un esfuerzo para no reajustarles los precios.
-¿Qué se puede hacer para evitar el fraude con las licencias médicas?
-Lo que planteamos es que se pague un deducible, es decir, se pague un 80% de la licencia médica en efectivo y el 20% restante vaya a una cuenta corriente del propio cotizante para ser gastados en acciones de salud o pagar cotización. De esta manera el que hace fraude recibe menos, pero el que efectivamente está enfermo recibe ese 20% en prestaciones médicas. Postulamos además eliminar los tres días de carencia, que lo único que han hecho es incentivar a que se use más.
-¿Y a nivel de sistema?
-Promovemos que hayan protocolos clínicos, registro nacional de licencias médicas público, que la gestión que están haciendo la Superintendencia de Seguridad Social y la Compin sean conocidas, hacer un registro nacional de prestadores y patologías, que se sepa claramente el médico que está vendiendo licencias médicas y las personas que están haciendo fraude.
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