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¿Vender Parte de la Propiedad? El Dilema de las Empresas Familiares con Falta de Liquidez

La iliquidez producto de la crisis para muchas firmas chilenas es la principal preocupación del día a día, transformándose en una realidad asfixiante para los dueños de estas compañías, que ven cómo la falta de demanda por sus productos o el corte en la cadena de pagos amenaza su sobrevivencia. La entrada de recursos frescos por la vía de incorporar a socios surge como una opción.

Empresas Familiares

Vender parte o la totalidad de una empresa familiar es una decisión compleja, especialmente cuando ha trascendido más de dos generaciones en manos del clan, pues los componentes emocionales involucrados son fuertes. Sin embargo, la falta de liquidez ocasionada por la crisis que muchas de estas firmas viven día a día, ha llevado a que varias compañías evalúen la opción de desprenderse de un porcentaje o incluso el 100%, para así obtener liquidez y hacer frente a los compromisos. Sin embargo, lo expertos coinciden en que esto debe considerarse sólo como última instancia.
“Es muy poco recomendable (vender) en tiempos de crisis, las personas con liquidez prefieren las ‘gangas’, es decir las empresas viables, pero con problemas de liquidez puntuales en que los dueños se ven obligados a vender para no perderlo todo. Por lo mismo, todos los precios de empresas y acciones se deprimen y todo se tranza con descuentos muy importantes, mínimo un 30% y puede llegar hasta 70% o más”, afirmó Patricio Cortés, director ejecutivo del Centro Emprendimiento & Innovación de la Universidad del Desarrollo.

Empresas FamiliaresJon Martínez, profesor titular de la cátedra “Empresas de Familia Jorge Yarur Banna” de la Escuela de Negocios de la Universidad de los Andes.

En la misma línea, Jon Martínez, profesor titular de la cátedra “Empresas de Familia Jorge Yarur Banna” de la Escuela de Negocios de la Universidad de los Andes, cree que en el caso de desprenderse de una parte de la entidad, “si la empresa está con serias dificultades financieras, más que una oportunidad, puede ser el único camino posible, aunque no es lo aconsejable”.
Para el presidente ejecutivo de Proteus, Gonzalo Jiménez, lo más importante es “determinar qué es lo que se quiere hacer, para lo cual es indispensable tener una visión clara del futuro de la empresa, y un proyecto común y consensuado”.

“Es muy poco recomendable (vender), en tiempos de crisis las personas con liquidez prefieren las ‘gangas’, es decir las empresas viables, pero con problemas de liquidez puntuales en que los dueños se ven obligados a vender para no perderlo todo. Por lo mismo, todos los precios de empresas y acciones se deprimen y todo se tranza con descuentos muy importantes, mínimo un 30% y puede llegar hasta 70% o más”, sostuvo Patricio Cortés.

Beneficios

Empresas FamiliaresGonzalo Jiménez, presidente ejecutivo de Proteus.

Dentro de los beneficios que puede reportar este proceso de venta parcial a la empresa familiar, está “la mayor profesionalización que se le exige a la compañía: requieren de una estrategia corporativa que genere crecimiento sustentable y que sea atractiva para futuros accionistas (inversionistas) que deseen invertir en ella”, agregó Jiménez.
Otro punto a favor, según el experto, es “que las obliga a tener directorios que velen por el cumplimiento de la estrategia y que sean exigentes con la alta dirección, promoviendo el accountability y alcanzar los resultados esperados”.
Además, dependiendo del caso, obtener recursos frescos con la venta de un porcentaje de la propiedad en momentos de escasez puede ser beneficioso, ya que en estos periodos suele generarse un gasto financiero en constante crecimiento para las compañías.
Un factor a considerar en la venta de una entidad familiar, es la incorporación de nuevos socios. “Si la empresa necesita inyectar más capital, le conviene un socio capitalista. También puede optar por tener un socio estratégico, quien puede aportar nueva tecnología, abrir las puertas de nuevos mercado o entregar una espalda financiera. En el caso de un socio operador (generalmente se presenta cuando se vende la totalidad o gran parte de la compañía), generalmente, tiene un mayor know how de management”, explicó Jon Martínez.

“Si la empresa está con serias dificultades financieras, más que una oportunidad, (venta parcial) puede ser el único camino posible, aunque no es lo aconsejable”, afirmó Jon Martínez.

Desventajas

Empresas FamiliaresPatricio Cortés, director ejecutivo del Centro Emprendimiento & Innovación de la Universidad del Desarrollo.

Son muchos los efectos negativos que puede conllevar la venta o apertura de propiedad de una compañía familiar en tiempos de crisis, “sobre todo el verse enfrentado a un aumento de capital, apertura a la bolsa o venta de la empresa fracasada por el muy bajo número de interesados, o porque las ofertas de precios son irrisorias”, comentó Patricio Cortés.
Definitivamente, listarse en bolsa está descartado en crisis. “Podría someterla a los vaivenes de la crisis, tal vez podría desestabilizarla”, dijo Jiménez. “Si la empresa cumple con los estándares esperados de profesionalización, tiene sanidad financiera, cuenta con un buen gobierno corporativo, ¿para qué hacerlo?, si esto podría generar conflictos”, añadió el experto.
Vender la totalidad o parte de esta a un tercero, sin salir a bolsa, también puede ser contraproducente, pues puede lograrse acuerdos complejos para la familia ante la necesidad de liquidez.
Por último, con la venta parcial de la compañía, lo que estaba antes en manos de la familia se diluye, y si no se logra un buen acuerdo, con cláusulas de salida (ver recuadro), puede verse cada vez más diluida.Gestión

“Si la empresa cumple con los estándares esperados de profesionalización, tiene sanidad financiera, cuenta con un buen gobierno corporativo, ¿para qué hacerlo (vender)?, si esto podría generar conflictos”, dijo Gonzalo Jiménez.

CLAUSULA DE SALIDA

Jon Martínez, profesor titular de la cátedra “Empresas de Familia Jorge Yarur Banna” de la Escuela de Negocios de la Universidad de los Andes, es partidario de que la familia controladora decida si es mejor tener una posición minoritaria o vender la totalidad de la empresa. Si es la primera alternativa, siempre es clave pactar las cláusulas de salida, especialmente si la empresa no está abierta a bolsa. Ojalá, explica, que este proceso sea a través de una fórmula de venta que permita no negociar a la salida el precio de venta. Por ejemplo, si una multinacional compra una entidad familiar, y luego empieza a haber aumento de capital, y la familia no tiene suficiente dinero como para aportar con esos aumentos, empieza a diluirse cada vez más su participación y va a llegar un minuto en que no va a poder, y la empresa controladora le ofrecerá comprar todo el resto.

 

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