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Anheuser Busch - InBev
Budweiser: El Trofeo de la Fusión

Finalmente, ni Barack Obama ni el gobierno estadounidense pudieron impedir que la productora de Brahma, Skol y Stella Artois cumpliera su objetivo: Avanzar al Nº 1 de la industria cervecera mundial, adquiriendo a la líder del mercado norteamericano y propietaria de la marca de cerveza más vendida en el orbe.

Cuando en julio del presente año los accionistas de Anheuser Busch, la mayor cervecería de EE.UU. y la Nº1 del mundo en resultados, finalmente aceptaron la oferta de compra de la belga-brasileña, InBev, no sólo dieron el vamos a la formación de la compañía cervecera más grande del mundo, tanto en ingresos como en volumen de producción, sino que además permitieron que la marca Budweiser, un ícono de la cultura norteamericana, y con un 58% de participación en el mercado estadounidense, quedara bajo el control de capitales extranjeros. Este fue uno de los centros de la polémica que hicieron peligrar la operación, que finalmente involucró un pago al contado por US$52.000 millones, y le permite a Anheuser Busch conservar dos asientos en el directorio de la empresa resultante, AnheuserBusch-InBev.

La Resistencia

En la última fase de las negociaciones, la empresa norteamericana hizo lo posible por evitar la compra. Incluso Anheuser-Busch acusó a InBev de mantener lazos comerciales con el gobierno de Cuba, indicación que además recibió el apoyo del Departamento de Estado de Estados Unidos. Tras superar todos los escollos y cuando finalmente InBev se convirtió en dueña de la productora de la conocida Budweiser, sobrevinieron comentarios como el del candidato presidencial del país del norte, Barack Obama, quien dijo: “Fue decepcionante saber que Anheuser-Busch acordó ser vendida a InBev. Anheuser-Busch es un icono estadounidense y esta venta podría amenazar miles de empleos”.
La célebre cervecería norteamericana tiene sus orígenes en 1852 cuando es fundada la planta productora de cerveza Bavarian en St. Louis, Missouri, EE.UU. Ocho años más tarde la adquiere el inmigrante alemán, Eberhard Anheuser, quien la denomina E, Anheuser & Co. Al año siguiente, su hija Lilly se casa con Adolphus Busch, quien en 1864 comienza a trabajar en la cervecería de su suegro. Sus conocimientos relativos a la fabricación de cerveza y su habilidad comercial le dieron un fuerte impulso a la empresa que al poco andar ya pasó a denominarse Anheuser- Busch. En 1876 introduce al mercado la cerveza Budweiser, la que junto a su versión light constituyen hasta hoy las 2 cervezas más vendidas en el mundo.

Busch fue el primero en el mercado norteamericano en introducir el proceso de pasteurización en la fabricación de cerveza, y el transporte refrigerado, lo que le permitió extender la distribución de la cerveza fabricada por Anheuser Busch a todo el país, transformándose Budweiser en la primera marca de cerveza con carácter nacional. En la actualidad Anheuser Busch Companies, Inc., opera 12 fábricas de cerveza en EE.UU. y 20 en otros países del mundo. Sin embargo cerca del 90% de sus ventas netas se generan en el mercado norteamericano.

Fusiones Inc.

La historia de InBev, por su parte, tiene básicamente dos orígenes. Esto, porque la actual empresa recién nació en 2004, producto del coqueteo y posterior unión entre dos grandes de la cerveza en sus respectivos continentes: la belga Interbrew en Europa, y la brasileña AnBev en Latinoamérica.
Los orígenes de Interbrew datan de la fundación de la destilería Den Horen, en Bélgica, en 1366. Casi cuatro siglos más tarde, cambió el nombre de la destilería a Artois, cuando Sebastián Artois, el maestro cervecero, adquirió la bodega. Artois se convirtió en una compañía de gran éxito, y en 1987 se fusionó con Breweries Piedboeuf, dando paso a Interbrew.

El presidente de InBev NV, Pierre Jean Everaert, y el CEO, Carlos Brito, encabezando la junta de accionistas en la cual se dieron a conocer los resultados 2007 de la compañía, los
que subieron 70% respecto al año anterior.

La compañía, mundialmente conocida por su marca Stella Artois, siguió comprando y absorbiendo a cervecerías de menor tamaño en el continente europeo. Hasta que en 2004 su camino se cruza con la brasileña AnBev, más conocida por su marca de cerveza Brahma, la que a esas alturas también ya había apostado a un crecimiento vía fusiones y adquisiciones para adquirir una dimensión mundial. AnBev fue el resultado de la fusión en 1999 de las fabricantes de cerveza Brahma y Antarctica, convirtiéndose en la cervecera más grande de América Latina. La unión intercontinental de ambos gigantes cerveceros, dio origen a la ya denominada InBev, y transformó al brasileño Carlos Brito en uno de los máximos jerarcas de la industria cervecera mundial. En 2007 InBev registró utilidades por US$3.500 millones y ventas por US$21.000 millones en todo el orbe.


Con la histórica compra de la Nº1 de Norteamérica, el máximo ejecutivo de InBev pasó a reinar en forma indiscutida en este mercado. La fusión Anheuser Busch – InBev alcanzaría ventas por más de US$36.400 millones anuales, superando al actual líder mundial en la fabricación de cerveza por volumen, Miller Beer, con sede en Londres.Gestión

 

 

Carlos Brito: A la Cabeza del Imperio Cervecero

Carlos Brito es un CEO sin secretaria personal, ni auto de la compañía, que comparte oficina
con otros altos ejecutivos.

Una reputación de persona sencilla, especialista en reducir costos y a la que no le gustan los grandes riesgos, según palabras de Eric Shepard, editor del boletín especializado Beer Marketers Insights, es la mejor forma de definir a Carlos Brito, máximo ejecutivo de la empresa InBev, quien hoy se encuentra decidido a cambiar la cultura de su última adquisición: Anheuser Busch. Su slogan “No quiero que la empresa me regale cerveza. Puedo comprar mi propia cerveza”, es la clave para modificar la cultura de una compañía acostumbrada a darle cerveza gratis a sus empleados y jets privados a sus ejecutivos, junto con hacer generosas donaciones a políticos y organizaciones deportivas o comunitarias. Similar cultura tenía la belga InterBrew, que desapareció cuando fue absorbida por Anbev, la cervecera brasileña de Brito, en 2004. A la luz de la experiencia y los resultados, si Brito se lo propuso, las arraigadas costumbres de la compañía representada por Budweiser en Estados Unidos, están destinadas a desaparecer.

Ecritorio Compartido

Brito, no tiene secretaria personal ni auto de la compañía. Comparte un escritorio con otros altos ejecutivos en una oficina grande que permite reuniones instantáneas de dos minutos para analizar la marcha de la compañía. Opina que sólo los mediocres se esconden en una oficina cerrada.
Respecto a sus empleados, la preferencia está por contratar jóvenes recién graduados y promover a los más capaces, no a los que llevan más tiempo trabajando en la empresa. Brito dice que es importante concentrarse en las 250 personas que marcan la diferencia, en una nómina que incluye a 85.000 empleados, sin considerar a los de Anheuser Busch, que se le acaban de sumar.

 

 

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