La paralización de actividades de los dueños de transporte de carga, junto a las movilizaciones de microbuseros y estudiantes, a inicios de mes, ratificó la incapacidad del Gobierno para anticiparse a los problemas, lo que genera daños al clima social y a la economía.
El vocero del Ejecutivo, ministro Francisco Vidal, reconoció que en dicho episodio, al igual que con los subcontratados en Codelco, el Gobierno cometió errores por no haber previsto la escalada del conflicto. Inaceptable, si se considera que esas protestas estaban absolutamente anunciadas y no hubo atisbo de solución hasta que se desencadenaron acciones de fuerza.
Mala evaluación para un equipo de ministros que carece de rumbo, aun cuando la Presidenta los ha instruido, en forma pública, y en más de una oportunidad, a dar respuestas adecuadas a las demandas sectoriales.
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