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Empresarios a Toda Vela


¿Qué lleva a exitosos empresarios de diferentes rubros a embarcarse en un deporte como el velerismo, tan alejado de su día a día en los negocios? Aquí la experiencia de cuatro de ellos, que además de buenos navegantes han resultado ser tan avezados competidores en el mar como en tierra firme.

Apellidos como Luksic, Ibáñez, Cousiño, Matte, Vender, Lira, entre otros, suenan fuerte en el mundo de los negocios, y también en las competencias de yates oceánicos. Las regatas se han convertido en la actividad recurrente de estos hombres en su tiempo libre, donde pueden mezclar deporte, competencia, compañerismo, pero por sobre todo, reunir a la familia tras un mismo objetivo.

Forjando Voluntad

   
JUVENTUD. "Navego con pura juventud y eso es lo que más me motiva, porque si no fuera por esta compañía no estaría en este deporte", afirma Cristóbal Lira.

Cristóbal Lira Ibáñez -empresario que trabajó 22 años en supermercados Líder y que se retiró hacer un par de años como gerente general, y que hoy sigue ligado a los negocios del retail y participa en Ditec- se inició en el mundo náutico básicamente porque encontró que las regatas y los yates oceánicos eran una buena oportunidad para hacer un deporte en familia. "Navego con pura juventud, entre hijos y sobrinos, y eso es lo que más me motiva, porque si no fuera por esta compañía no estaría en esto", afirma.
Desde niño navegó junto a su familia, principalmente cuando las vacaciones transcurrían en Papudo, donde adquirió los conocimientos y las técnicas necesarias para competir. Mientras tanto, se hizo reservista de la Armada.
Recién desde hace tres años participa competitivamente cuando se incorporó junto a su tripulación -formada por su hermano Ezequiel, sus hijos y sobrinos- en la mitad del campeonato nacional 2003/2004, organizado por el Club Náutico. En la competencia 2004/2005 consiguió su primer logro al ganar la serie ISM B Amarilla con el yate Blizzard. "Este era un yate viejo y pequeño que refaccionamos. Le prometí a la tripulación que si ganábamos íbamos a cambiar el yate por uno más nuevo, más moderno, y así fue", recuerda sonriente. Hoy, al mando de Volvo (nombre dado por la marca automotriz que la empresa Ditec representa en Chile), consiguieron la copa 2005/2006 en la serie ISM B General y ISM B Azul. "Tengo el apoyo de Hernán Serrano, que es una persona que nació arriba de un bote, amigo de Papudo, y este último campeonato, para perfeccionarnos más todavía, hemos incorporado a la tripulación a un táctico argentino, que sin duda ha levantado mucho el nivel del equipo", enfatiza.
Lira destaca la exigencia que implica navegar en el mar chileno, a diferencia de otros océanos, lo que lo hace muy especial. "Creo que es un deporte de alta exigencia, muy duro en el mar chileno, dado que el Océano Pacífico es muy helado y por lo tanto contribuye a formar el carácter y forja mucho la voluntad".

Cumpliendo una Pasión

   
INICIOS. "No pude dedicarme a la vela hasta hace poco porque no tuve la oportunidad, el momento, ni los medios, así que tardíamente comencé a navegar", explica Ibáñez.

"Hasta hace poco no podía dedicarme mucho a la vela porque no tuve la oportunidad, el momento, ni los medios, para ello. Así que tardíamente comencé a navegar en el sur", explica Nicolás Ibáñez, controlador de D&S, a quien le apasiona esta actividad.
Procedente de una familia porteña, Ibáñez siempre ha estado vinculado al mar, ya que su padre navega activamente y gracias a él aprendió bastante. "He estado navegando principalmente en los canales de Chile y más recientemente, a raíz de la regata de Chiloé, me interesé por la regata competitiva", señala.
Almacenero es el nombre de su yate en el que navega junto a su tripulación encabezada por su amigo Homero Novoa y algunos deportistas. También destacan sus hijos Nicolás (el mayor) y José Tomás (el menor) que son "grandes entusiastas". "Es muy difícil practicar este deporte si no se incluye a la familia, porque es un poco egoísta ya que consume mucho tiempo para la preparación, entrenamientos y las regatas son relativamente largas", afirma Ibáñez, quien comentó que su novia participa también como madrina de Almacenero. "Las mujeres juegan un rol muy importante y ya vemos en varios yates una creciente presencia femenina a bordo".
Con Almacenero obtuvieron el primer lugar en el último campeonato, en la serie IMS A. "Esta es nuestra primera temporada más en serio y hemos tenido un primer resultado auspicioso. Queremos mejorar nuestro rendimiento para mantenernos porque tenemos, felizmente, muy buenos contendores y eso es lo que nos entusiasma e impulsa a perfeccionarnos más".
Pese a que no quiso revelar cuántos yates tenía, aseguró que tiene otras embarcaciones de otro tipo, pero que el más relevante es Almacenero.

EGOISTA. "Es muy difícil practicar este deporte sin la familia, porque es un poco egoísta ya que consume mucho tiempo para la preparación, entrenamientos y las regatas son largas", afirma el controlador de D&S.
PISCO SOUR. Emilio Cousiño junto a su socio Bernardo Matte compraron el yate Pisco Sour que les ha dado grandes satisfacciones.

Compromiso Doble

   
HERENCIA. "Mi padre tenía velero y hemos veraneado en las costas toda la vida, por lo que hay una cercanía enorme con el mar, de ahí el bote, velero y la pesca", explica Cousiño.

Desde muy niño Emilio Cousiño Valdés -hermano de Arturo Cousiño (Viñas de Chile) y socio en las regatas de Bernardo Matte Larraín (Grupo Matte)- se subió a una embarcación. "Mi padre tenía velero y, al igual que muchas familias, hemos veraneado en las costas toda la vida, por lo que hay una cercanía enorme con el mar, de ahí el bote, el velero y la pesca", explica Cousiño.
A nivel competitivo se inició hace 11 años cuando compró su primera embarcación, y comenzó a participar en las regatas del litoral central y Chiloé. "De ahí fue una pasión que fue creciendo y me fui involucrando con más amigos. Terminamos participando tanto en Chile como en el extranjero", agrega Cousiño, quien ya ha ido tres veces a correr a Europa y una temporada en Argentina, del tal manera que "el bicho nos picó bastante fuerte y de ahí no hemos parado".
Su tripulación está compuesta por sus hijos; su señora, que participa activamente, y su hija de 17 años.
Actualmente cumple dos roles en la vela: participa de las regatas nacionales y es el presidente del Club Náutico de Chile hace un año y medio, luego de haber formado parte del directorio por cinco años. "Estas labores me tienen muy contento porque la vela está creciendo, y esto se ve en el número de veleros, que son cada vez más nuevos, de mayor tecnología y diseño, y por el número de tripulantes, que ha crecido enormemente, llegando a cerca de 500".
Junto a Bernardo Matte tienen en sociedad el yate Pisco Sour, con el cual obtuvieron el cuarto lugar en la categoría IMS A en el último campeonato. "Esta sociedad partió hace bastante tiempo. En 2002 fue la primera vez que compramos una embarcación en forma conjunta; pero antes Bernardo ya había viajado en mi barco como tripulante y luego él me invitó al suyo". Aclara que gracias a él es que se ligó a las regatas.

Cofradía

   
COMPETIDOR. Pese a que cuenta con cinco yates, Vender sólo corre a Maserati-Viñamar en el campeonato nacional..
  SOCIOS. "Los más adultos somos todos conocidos porque desde jóvenes andábamos en yates, y tenemos negocios en común. Es una cofradía", asegura José Luis Vender.

Para José Luis Vender Bresciani, presidente de la Compañía Chilena de Fósforos y Viña Tarapacá, misteriosamente y sin explicación, el mar llegó a él y no al revés.
El clan Vender lo acompaña en sus travesías náuticas, grupo que está conformado por sus tres hijos: José Luis (el mayor), seguido por Martín y Juan Ignacio (hijo menor); además de Tomás Echeñique (sobrino), amigos de sus hijos y un equipo técnico. "Yo les enseñé este deporte desde que eran chiquititos. Ellos nacieron arriba de una vela", recuerda Vender, quien ya lleva más de 15 años navegando con ellos, principalmente en el lago Vichuquén donde pasan la época estival. "Las vacaciones allá son una carrera para nosotros", afirmó.
La participación femenina también se ha hecho presente. María Inés, la esposa de Vender, participaba activamente junto al clan, "era súper buena, pero se aburrió porque no estaba acostumbrada a que le gritáramos en las regatas para darle las instrucciones, en especial yo", explica.
Actualmente el empresario tiene una colección de cinco yates, siendo Maserati-Viñamar el que corre en el campeonato nacional, que en la última fecha obtuvo el segundo lugar en la serie IMS A. Los otros cuatro, Viña Tarapacá, Viña Misiones, Viñamar y Eslhora, los ocupa para disfrutar de sus vacaciones y actividades anexas.
La navegación se presta para entablar buenas relaciones de amistad entre los participantes. "Los más adultos somos todos conocidos porque desde jóvenes andábamos en yates, y tenemos negocios en común. Es una cofradía, donde todos somos amigos y nos queremos", enfatiza Vender, quien agrega que "lo único malo de todo esto es lo helado del mar". Antes de competir en Chile, lo hacía en las costas de Brasil y Nueva York.

 

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